El esquema incluía alertas a los vendedores informales sobre operativos policiales, facilitando sus actividades. Las autoridades siguen investigando la red de corrupción y sus implicados.
Tarjetas con saldos ficticios
La modalidad comenzaba con la alteración informática de los plásticos. La fiscal contra la ciberdelincuencia, Paola Charaja, explicó que el sistema oficial permite recargas de hasta S/100, mientras que las tarjetas intervenidas podían mostrar saldos de S/900 o más.
La investigación señala a M. C. C. como presunto encargado de esta tarea. Esta persona trabajaba para el consorcio de la concesión de la Línea 1 y habría utilizado tres dispositivos para clonar tarjetas, además de una laptop con un software que permitía realizar el denominado blanqueo y modificar los montos.
Las autoridades incautaron más de 1.280 tarjetas con saldos presuntamente adulterados, además de laptops, lectores, duplicadores y otros equipos electrónicos. Después, los plásticos pasaban a los salderos, quienes cobraban entre S/2 y S/2,50 a los pasajeros por cada ingreso.
Las autoridades incautaron más de 1.280 tarjetas con saldos presuntamente adulterados, además de laptops, lectores, duplicadores y otros equipos electrónicos. Después, los plásticos pasaban a los salderos, quienes cobraban entre S/2 y S/2,50 a los pasajeros por cada ingreso.
La declaración de S. G. V., identificada como presunta recolectora del dinero, señala que “Cojo” le habría ordenado entregar pagos de S/870, S/1.270 y hasta S/1.570 a policías. Según su versión, estas entregas se realizaban los sábados y algunas coordinaciones ocurrieron dentro de ascensores de las estaciones.
La investigación también detectó mecanismos para ocultar los componentes de las tarjetas. Durante una intervención, los agentes encontraron un chip en la boca de una de las personas detenidas, según lo mostrado en el reportaje difundido por Cuarto Poder.
Las autoridades continúan con las diligencias para determinar la participación y responsabilidad de cada uno de los investigados.
Fuente: La República, 24/08/26