Es el primer paso de la gigante energética desde el apagón nuclear provocado por el desastre de Fukushima en 2011.
Tras casi una década y media de inactividad, el coloso energético de Japón ha vuelto a la vida. La central nuclear de Kashiwazaki-Kariwa, reconocida como la más grande de su tipo a nivel global, retomó este miércoles 21 de enero sus actividades. El proceso comenzó con la activación de uno de sus siete reactores, marcando un hito en la política energética del país asiático.
La operadora Tokyo Electric Power (Tepco) confirmó que el reactor número 6 fue puesto en marcha a las 19:02 hora local. Aunque el encendido estaba previsto para el día anterior, un fallo técnico en el sistema de alarmas durante las pruebas de seguridad obligó a postergar la operación por 24 horas.
Este reactor es uno de los dos que han recibido el visto bueno final de las autoridades reguladoras. A pesar de haber superado las auditorías de seguridad en 2017, la planta permaneció bloqueada durante años debido a deficiencias detectadas en sus protocolos de protección contra amenazas terroristas, las cuales finalmente fueron subsanadas.
La apuesta de la administración Takaichi
El regreso de Kashiwazaki-Kariwa no es un hecho aislado, sino una pieza fundamental en el tablero del Gobierno liderado por Sanae Takaichi. Con una capacidad instalada que supera los 8,000 megavatios (MW), la planta es vital para garantizar la estabilidad energética de la región de Niigata y el resto del país.
Reducir las emisiones de carbono mediante el uso de energía nuclear, desplazando el uso de combustibles fósiles. Así como también para pisminuir la dependencia de importaciones de gas y petróleo.
El fantasma de Fukushima
A pesar de la importancia técnica de la planta, el fantasma del accidente nuclear de 2011 sigue presente en la memoria colectiva. Las encuestas más recientes revelan que el 60% de la población japonesa se opone al reinicio de las centrales nucleares.
Aunque el gobernador de Niigata otorgó su permiso oficial el mes pasado, las comunidades locales mantienen sus reservas sobre la seguridad a largo plazo de una instalación de tal magnitud. Cabe recordar que Japón apagó todos sus reactores tras el terremoto y posterior tsunami que golpeó la planta de Fukushima Daiichi hace 15 años.
Fuente: Perú 21, 21/1/26
