Ciudadana se mostró indignada por el caos que se produjo el último domingo durante las votaciones. El desorden llegó a tal magnitud, que material electoral fue trasladado en taxis y combis.
Las Elecciones Generales 2026 que se llevaron a cabo el último 12 de abril, debió ser un proceso ordenado, pero se transformó en un caos institucional sin precedentes.
Lo que comenzó como una expectativa ciudadana terminó en puertas rotas, colas interminables y un sistema de votación quebrado por la falta de previsión.
El detonante del desorden fue la ausencia del material electoral, que no llegó a tiempo a los centros de votación.
Esta falla de organización impidió la instalación de numerosas mesas, obligando a miles de electores a esperar por horas bajo condiciones precarias.
Ante la gravedad de la situación, se tomó una decisión inédita en la historia del país: extender la votación hasta el lunes. A pesar de que el JNE amplió el horario del domingo hasta las 6:00 p.m., el problema persistió, dejando a miles de ciudadanos sin ejercer su derecho al sufragio.
“Esto me suena a corrupción. Como es posible que maltraten de esa manera al peruano. No solamente nos han dañado emocionalmente y físicamente, sino económicamente”, dijo una indignada ciudadana a ‘ContraCorriente‘.
Muchos adultos mayores, tras esperar desde la madrugada, se retiraron antes del mediodía sin poder votar. Aunque algunas mesas se instalaron después de la 1:00 p.m., gran parte de estos electores no regresó, y hasta el momento la ONPE no ha precisado la cifra exacta de ciudadanos afectados por la pésima organización.
Improvisación del traslado
La crisis obligó a implementar una logística de emergencia que vulneró los estándares de seguridad institucional.
Ante la falta de transporte oficial, el material electoral terminó siendo trasladado en taxis, combis y vehículos particulares, una imagen que para los especialistas representa la máxima improvisación del proceso.
La ONPE ha señalado como responsable de este desastre a la empresa Galaga SAC, encargada del traslado y despliegue del material. Sin embargo, las deficiencias no se limitaron al transporte; se reportaron locales sin luz, falta de agua, impresoras sin tinta y denuncias sobre cédulas marcadas antes del inicio del sufragio.
Esta jornada concluye con un material electoral incompleto y un proceso que se intenta corregir sobre la marcha. La duda sobre quién asumirá la responsabilidad técnica y económica de este despliegue fallido permanece instalada en la opinión pública.
Fuente: Willax Noticias, 13/04/26

