Beto Ortiz cuestiona el sueldo del presidente del Jurado Nacional de Elecciones, Roberto Burneo, tras polémica primera vuelta electoral.
El periodista Beto Ortiz, a través de su programa ‘Beto a Saber’, ha puesto bajo el reflector al presidente del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), Roberto Burneo, cuestionando no solo su gestión en los recientes comicios, sino también sus elevados ingresos y movimientos migratorios poco claros.
Según los datos expuestos por Ortiz, Burneo percibe una remuneración mensual de 42,717.20 soles. “Hagan la matemática. ¿De cuánta plata se está forrando por hacer esta vergüenza de elecciones?“, fustigó el periodista, subrayando que este salario es pagado por todos los peruanos desde que el magistrado asumió el cargo en 2025. La crítica se centra en lo que Ortiz denomina “las peores elecciones de las que se tenga memoria”, contrastando la crisis de confianza electoral con los beneficios económicos del titular del JNE.
Coincidencias migratorias de Roberto Burneo
Más allá de lo económico, la controversia se extiende a los registros migratorios. Se reveló que Burneo ingresó al Perú desde Panamá el pasado 2 de febrero de 2026. Este viaje ha levantado sospechas debido a que el magistrado originalmente solicitó licencia para actuar como observador electoral en Costa Rica. Sin embargo, los certificados oficiales muestran que no retornó directamente desde San José, sino que hizo una escala o estancia en territorio panameño que no figuraba en su agenda oficial.
Lo que agrava la situación son las coincidencias geográficas. En el mismo periodo, figuras clave de la política y los negocios se encontraban en el país centroamericano. Luis Galarreta, candidato a la vicepresidencia por Fuerza Popular, y el empresario Samuel Dyer, conocido financista de campañas políticas, registraron movimientos en Panamá en fechas cercanas a la estancia de Burneo.
Mientras Dyer permaneció allí hasta el 30 de enero, Galarreta estuvo presente días antes de la llegada del magistrado. Estas “coincidencias” en días críticos han generado una ola de suspicacias sobre posibles reuniones en las sombras, lejos de la fiscalización pública, en un momento donde la imparcialidad del JNE es más exigida que nunca.
Fuente: Willax Noticias, 5/05/26
